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MÉXICO CONTRA JAPÓN COMBATES LEGENDARIOS

20 enero, 2012

A través del viento se oye el sonido del caracol… es un llamado para otra batalla… los ropajes envuelven a aquellos quienes han de ofrendar vida, alma, corazón… las miradas se elevan al cielo invocando deidades… son los Caballeros Aguila del reino Azteca.
Al otro lado de la mar se estremecen las entrañas de esta tierra… está naciendo el sol… en una mística ceremonia se entonan cánticos en honor a ellos… sus espíritus se convierten en armaduras para dar vida a los Guerreros Samurai.
Continúan pasando años y los luchadores mexicanos así como nipones nos han ofrecido encuentros antológicos… el próximo diecinueve de este enero un contingente del CMLL partirá hacia Japón para demostrar -nuevamente- el altísimo nivel del arte de Gotch en el ex Valle de Anáhuac.


Desde luego los hijos del sol naciente también han arribado en diversas ocasiones a México enseñando su poderío sobre la alfombra azul de la guerra.
Irónicamente los primeros gladiadores con nombre japonés eran ¡mexicanos!, Sugi Sito y su hermano Huroki nacieron en el lugar dónde dicen la vida no vale nada, León, Guanajuato.
Aunque por aquellos hisóricos tiempos hizo su llegada un auténtico nipón, Matsura Matsuda quien sorprendió con su maravillosa técnica en las artes marciales.
A partir de esos instantes el ir con su venir de mexicanos y japoneses ha sido una constante en la lucha libre profesional.
Hace ya casi cuatro décadas apareció en suelo nacional el enorme maestro Hiroaki “Gran” Hamada, compacto pero fortísimo, con una clase excepcional, llaveo magistarl y resistencia a casi todo, un verdadero kamikaze.
Mil Máscaras causó -aún provoca- furor cuando se para en cuadriláteros del país de Hiroito.


Incluso ya en tiempos actuales el intercambio ha resultado por demás inetersante cuán intenso; estrellas del nivel de Taichi, Naito, Yujiro, Lyger, o ese enorme atleta Tanahashi ha despertado expectación sin decepcionar a nadie.
También hay quienes se han quedado entre nosotros, caos concretos: Shigeo Okumura, Mima Shimoda e Hiroka, casada con el tremebundo rudazo Demus 3:16.
Recientemente estuvieron por aquellos exóticos paisajes Atlantis al lado de Máscara Dorada quienes una vez más dejaron una excelsa impresión entre el exigente público japonés.
Desde luego en esto hay gran trascendencia porque se conocen mutuamente las escuelas y formas de ejecutar el catch as can; el trueque entre empresas ha sido benéfico porque los estelares de ambos países van o vienen ara deleitar al aficionado que sabe reconocer no sólamente blasones, también calidades.
Ahora otro contingente estará en el lugar dónde nace el sol para llevar a cabo una batalla más entre Caballeros Aguila y Guerreos Samurai.
 
Por Vidocq

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