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MERCED GÓMEZ “EL VILLANO DE MIXCOAC” UNO DE LOS MÁS SALVAJES RUDOS QUE HAYAN VISTO LAS ARENA MEXICANAS

27 agosto, 2013

CMLL EL-VILLANO-DE-MIXCOACEste gladiador fue hijo del famoso torero de inicios del siglo pasado, que se hacía llamar “El diestro de Mixcoac, Merced Gómez” y al cual, una plaza de toros por Mixcoac y una pequeña colonia por los rumbos de Barranca del muerto, con su nombre le hacen homenaje. Pero este atleta no heredó la gloria pero si la mala suerte de su padre.

Primero, incursionó en el boxeo a inicios de la década de los 30s del siglo pasado, peleó en algunas arenas importantes de la época como La Libertad, la Nacional, Peralvillo, entre otras. Tuvo un éxito regular en este deporte pero lo único relevante que sacó de él fue una infección en el ojo ocurrida en una pelea en Puebla causada por la agujeta de un guante de box que, al momento de recibir un golpe, se le incrustó en el ojo. Él, que en su vida privada y con los compañeros de trabajo era un hombre lleno de bondad, pero también era muy descuidado, desestimó dicha infección, la cual traería consecuencias nefastas. También tuvo alguna enfermedad de transmisión genética que, años más tarde, mermó aún más su salud.

Tal como lo hicieron muchos luchadores de la época como Octavio Gaona, Gorilita Flores, Gabino Camino, Firpo Segura, entre otros, pasó del boxeo a la lucha libre. Sus inicios en este deporte fueron difíciles: “No hubo bombo ni platillos cuando se presentó el 24 de octubre de 1937 perdiendo con Raúl Romero. Llegó casi calladamente” (Pineda, 1948: 26). Posteriormente tuvo un éxito importante ya que fue uno de los mejores y más salvajes rudos que hayan visto las arena mexicanas, se ponía al tú por tú con cualquiera. Era uno de los que se enfrentaba primero a los luchadores extranjeros que eran contratados por la Empresa Mexicana de Lucha Libre, derrotó con su salvajismo y energía desbordada a Roy Yodder, Buck Wilson,y a Cowboy Wathers, todos ellos con innegable calidad luchística. Tuvo una importante rivalidad con Jack O’Brien y con Bobby Bonales a quienes derrotó en más de dos ocasiones en encuentro normal y en superlibre a O’Brien haciendo gala de su estilo particular de luchar.

CMLL Bobby Bonales

Sus únicos atuendos cuando salía a luchar eran un calzoncillo y una toalla envuelta en el cuello, pero, en valor y coraje nadie estaba más equipado que él. La rivalidad más fuerte la tuvo con el Murciélago Enmascarado (otro luchador muy relevante que, después de perder su máscara, se hizo llamar Murciélago Velázquez), las peleas entre ambos eran un verdadero festín de sangre y salvajadas, las arenas quedaban mudas, el público pasmado cuando estos luchadores se enfrentaban, sólo se escuchaba el sonido de los golpes y quejidos de los contendientes. A mediados de 1938, el Murciélago, con una patada de filomena, dejaba sin visión definitiva el ojo izquierdo del Merced, que ya tenía muy avanzada la infección que años antes le había afectado.

CMLL EL MURCIELAGO ENMASCARADO

Era tanta la rivalidad entre esos dos gladiadores que, el Murciélago afirmó al público estar tan seguro de ser superior al Merced que, cuando fuese derrotado por el de Mixcoac, se despojaría de la máscara. A su siguiente enfrentamiento ocurrido el 26 de febrero de 1939 el Merced derrotó al Murciélago en una de las batallas más intensas que se hayan visto en la Arena México (que en ese tiempo era de madera y estaba ubicada en lo que hoy es el estacionamiento de la Nueva Arena México), la gente extasiada por el combate y por tener la oportunidad de poder conocer el rostro de tan enigmático y salvaje luchador, gritaba que fuera despojado de su máscara el Murciélago. El Villano de Mixcoac, le despedazó la máscara pero éste llevaba tela adhesiva pegada al rostro, lo que impidió saber de quién se trataba (El Murciélago perdió su máscara definitivamente el 14 de julio de 1940 ante Octavio Gaona).

El 2 de junio de 1940 tendía otra oportunidad de despojarle la máscara al Murciélago, pero la salud de este valiente luchador mermaba más y más, por lo que no pudo presentarse en la Arena, la última lucha de su carrera fue contra el mismo Murciélago el 23 de junio, sus facultades físicas estaban diezmadas. Los luchadores, sus familiares y la Empresa de la Arena México, insistían al Merced que abandonará la lucha libre. El 5 de julio de 1940 salió publicada una nota en la que se anunciaba el retiro del Merced, sólo a tres años de su debut como luchador. La infección pasó también al otro ojo, su visión era casi nula. En cierta ocasión la madre del Merced señaló a los reporteros del periódico La Afición: “Todos los Merced tienen final de cruz”. Su padre, que había quedado cojo a causa de un banderillazo que le fue propinado en una riña, poco después murió cuando, en un derrumbe, no alcanzó a llegar a la salida de una mina de arena. No le sorprendía ver a su hijo en tan crueles combates ya que, desde niño le había gustado el dolor y el peligro y contaba cómo su padre, cierta ocasión subió al Merced cuando éste no tenía ni ocho años, a un potro salvaje dando relinchidos brutales, pero que el pequeño los aguantó con tanta valentía y coraje que sorprendió a todos los presentes.

Momentos más difíciles pocas personas han vivido, la desesperación, la impotencia y muchos problemas de todos tipos mermaron todos los sentidos de tan buen luchador y mejor persona. “Las enfermedades en los ojos y las herencias familiares estallaron tempestuosamente en el cerebro de Merced; lo desequilibraron por completo hasta enloquecerlo y un día cualquiera las puertas de la Castañeda se cerraron tras él para siempre” (Pineda, 1948: 27).

El edificio de la Castañeda estuvo ubicado de 1910 a 1968 cercano a las Torres de Mixcoac, lugar del que los Merced, padre e hijo fueron emblema. Este manicomio era conocido por las condiciones insalubres, de hacinamiento y maltrato que recibían los asilados, además de la tortura como método terapéutico. Su esposa y sus hijos se lamentaban de su suerte; todos los luchadores de la época lo recordaban con mucha emotividad y se cooperaron para ayudar en la manutención de los familiares de este luchador, la Empresa Mexicana de Lucha Libre organizó dos funciones extraordinarias a beneficio del Merced.

No se sabe exactamente cuándo ni en qué condiciones murió el Merced Gómez “El Villano de Mixcoac”, hay quienes afirman que salió de la Castañeda para morir en su casa, pero, ahora a varias décadas de esto, podemos recordarlo como aquel gran deportista, gran luchador y, sobre todo, gran hombre que, de no haber sido por su salud, podría haber pasado a la historia como un rudo tan grande como el Murciélago Velázquez, Cavernario Galindo, Charro Aguayo, Ray Ryan, Ray Mendoza, Gori Guerrero, entre otros.

Bibliografía: Pineda, Antonio. 1948. “La Tragedia de Merced Gómez” en Andere, Antonio y Alejandro Aguilar, Alejandro, et al. Lucha Libre, quince años de historia en México. Editado por La Afición y la EMLL.

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