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ARENA COLISEO, EL TEMPLO DE LA LUCHA FEMENIL

29 marzo, 2013

 

3ª de 7, rumbo al 70 aniversario del “Embudo de Perú 77”

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TOÑA LA TAPATIA

El histórico rol que han jugados las mujeres en la sociedad mexicana no podía caer peor en la lucha libre. Pese a que las “adelitas” en la Revolución habían jugado un papel determinante apoyando a los hombres en la batalla, incluso tomando los rifles ellas mismas, el sexo femenino seguía siendo relegado a sus tareas domésticas, pasaría mucho tiempo para que sus derechos fueran mínimamente reconocidos no solo ante la ley, sino ante la población que seguía manteniendo un espíritu machista.

Por tal motivo, cuando las mujeres llegaron a la lucha libre en 1935 serian vapuleadas, pero no sobre el cuadrilátero, sino en los medios de comunicación pues, aunque los seguidores al naciente deporte de las llaves y las contra llaves las aceptaron bien, hubo quien se dedicó a orquestar una campaña de desprestigio contra ellas, como aquella nota que se publicara el 01 de agosto de ese año tras concluidas las primeras funciones con damas: “Ayer, afortunadamente, pues se demostró que no era un espectáculo para México, terminó en la Arena México (la antigua), la cortísima temporada de luchas de mujeres…” decían; o aquellos que señalaron: “Mediocre fue la exhibición que dieron en su debut las luchadoras”.

Desde entonces el camino para las mujeres luchadoras fue cuesta arriba, pero querían trabajar y no tardarían mucho en regresar. En 1942 un grupo encabezado por la legendaria Mildred Burke volvió a la capital mexicana directamente de Estados Unidos con tres funciones que agotaron sus entradas; pero fueron dos años después cuando damas que se convertirían en leyenda pisaron la Arena Coliseo.

Impresionadas por su estructura y modernidad, la bien conocida Mae Young, Nelly Stewart, June Byers y Rose Evans pisaron por primera vez el cuadrilátero del Embudo de Perú 77 el 06 de julio de 1945, regresando dos ocasiones más el 13 y 20 de agosto en las funciones de viernes.

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LA DAMA ENMASCARADA

Las foráneas causaron gran revuelo en la taquilla de la Arena Coliseo, según las cónicas los boletos volaron, el entusiasmo por ver a las luchadoras en acción era inverosímil, las 6,512 localidades estaban ocupadas por gente que vitoreó el trabajo de las mujeres, mismas que sembraron la semilla en las pioneras mexicanas.

Para 1952, el grupo dirigido por Mildred Burke regresó en varias ocasiones a la Arena Coliseo, pero las nacionales ya sacarían la casta, pues nombres como Chabela Romero, Toña la Tapatía, Irma González, la Dama Enmascarada y la Jarochita Romero iluminarían por primera vez las marquesinas del “coloso” de la Lagunilla.

En el vetusto escenario de Perú 77, con una altura del piso al techo de 22 metros, las mujeres vivieron una época gloriosa, incluso llegaron a la pantalla grande con películas como Las Luchadoras contra el Médico Asesino y Las Luchadoras contra la momia, grabadas justamente en la Arena Coliseo

Pero el gusto les duraría poco, pues en 1953 el Regente de la Ciudad de México, Ernesto P. Uruchurtu daría la orden de nunca más presentar mujeres en las arenas de lucha libre. Cierto, nunca existió un documento oficial en que se prohibiera la lucha de mujeres en la capital, pero muchas veces las empresas son presionadas de formas poco convencionales.

Desde ese momento la Arena Coliseo viviría una larga sequía de lucha femenil. Irma González recuerda el veto como “la lucha más difícil de mi vida”. Las mujeres querían luchar en la capital y el público quería verlas, pero no fue sino hasta 1986 cuando las mujeres regresaron al Distrito Federal, y qué mejor escenario para este gran evento que la Arena Coliseo.

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MARIA DEL ANGEL EN LA ARENA COLISEO

Así el 21 de diciembre de 1986 se realizó una campal femenil con elementos como Irma González, su hija Irma Aguilar, Satánika, Maritza Montes, Mitsuki Wong y Toña La Tapatía, “Fuimos la sensación, abrimos una campal entre 16 luchadoras, mi niña y yo subimos al ring en la lucha estelar con Chela Salazar y vencimos a Mujer Salvaje, Martha Villalobos y Yuma”, recuerda Irma González en entrevista con la periodista Norma Aguilar.

De manera tal que la historia de las mujeres en la Arena Coliseo continuó con gran éxito y con grandes eventos, incluso ocupando los turnos estelares. Así en 1987 se realizó un choque de Coliseínas vs Independientes donde las de casa: Pantera Sureña, Irma González e Irma Aguilar fueron las vencedoras. Ese mismo año, también en la Coliseo, Irma González obtuvo el Campeonato Femenil de DF., tras derrotar a Martha Villalobos, mientras que la primera capucha femenina que cayó en ese escenario fue la de La Guerrillera, quien en 1987 fue destapada por Selene en la batalla estelar de la función.

Y las mujeres siguen en la batalla, luchando por ser reconocidas y ganarse lugares importantes en las carteleras. Lo mismo hace la Arena Coliseo, levantando la mano para que en su ring las mujeres se jueguen el todo por el todo. La última máscara que ese escenario vio caer fue la de La Medusa a manos de India Siux el 13 de agosto de 2006, esas luchas de apuesta deben volver.

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